El uso de la extensión de marca

Las diversificaciones permiten utilizar el capital de marca para el desarrollo de varios productos, pero a pesar del riesgo que representa para la marca ante un fracaso, Jack Trout y Al Ries nos presentan algunos casos en que la extensión de marca puede funcionar para nuevos productos:

  • Productos de bajos volúmenes: Si el volúmen de ventas no se espera que sea alto.
  • Mercados saturados: Si no hay lugar para un nuevo competidor.
  • Bajo presupuesto para publicidad: Sin un apoyo publicitario se podría analizar el uso de una marca establecida.
  • Producto comoditizado: Si el producto no se puede diferenciar, la diferenciación con una marca conocida es de suma importancia.
  • Distribuciones de representaciones: Los productos distribuidos a través de representantes pueden no necesitar una nueva marca.

Estrategias de desarrollo competitivo

Es importante tener en cuenta cuál es la mejor estrategia de desarrollo competitivo para llegar a las mentes de su segmento objetivo. A continuación se definen cuatro alternativas en función a las ventajas competitivas y al nivel de diferenciación de la empresa:

  • Ataque frontal: Esta estrategia puede ser la más costosa porque se realiza contra un competidor directo que desarrolla su negocio con la misma estrategia.
  • Guerrilla: Este tipo es adecuado para las empresas que no quieran confrontar con el líder, buscando satisfacer a un segmento en particular de mejor manera que éste.
  • Defensa: Consiste en el bloqueo de las acciones de la competencia, que tiene la misma estrategia de la empresa pero más recursos.
  • Ataque lateral: Esta estrategia debe ser concebida desde las debilidades de la competencia y las fortalezas de la empresa para buscar que no pueda ser contestado.

¿Qué es el posicionamiento?

El posicionamiento busca “ocupar en la mente del consumidor el espacio exacto que queremos ocupar” (Trout & Rivkin, El nuevo posicionamiento, 1996). Este lugar se refiere a un producto o marca en relación a la competencia, a cómo los usuarios lo definen en base a los atributos o criterios que consideran importantes.

“El posicionamiento consiste en elegir algo por lo que queremos ser reconocidos, y como estrategia, abre mayores oportunidades para el desarrollo de variedades. Consiste en elegir ciertas características y destacarlas a través del Marketing mix que necesita mantener cierta coherencia, y no sólo sus elementos deben ser coherentes entre sí, sino que también deben derivarse y ser coherentes con las estrategias de segmentación y posicionamiento” (Kotler & Trias de Bes, Marketing Lateral, 2003).

El Posicionamiento es la respuesta al interrogante ¿Por qué me eligen?. Si bien las decisiones de compra generalmente se toman haciendo el análisis de costo y beneficio, son muchos los factores que pueden influir en la decisión. Estos factores son procesados a través de la percepción subjetiva, y comparados con la propuesta de la competencia. De este proceso se desprenden los siguientes conceptos: los factores que influyen son los que resultan importantes para el comprador, al decidir se suelen comparar diferentes alternativas y siempre hay un costo y un riesgo de cambio. Por este motivo las empresas deben vigilar las acciones de la competencia y definir su oferta en función al comprador: qué es lo que necesitan los clientes, que no es lo mismo que lo que quieren, porque pueden querer todo.

El Marketing se encarga de construir la marca, y el desarrollo de la marca debe contemplarse como un sistema que debe conservar una coherencia, no puede haber una contradicción entre lo intangible y lo material: la imagen de marca es subjetiva y debería estar a un nivel similar al producto que se encuentra en el punto de venta. Es importante recordar que la marca nace como un producto, y éste funciona como uno de los medios más importantes para que entremos en contacto con ella. Otros factores como la calidad, innovación, garantía, servicio y posicionamiento; generan la imagen de marca que supera la funcionalidad o seguridad que puedan brindar los productos. Y esta imagen se logra como resultado de una trayectoria reconocida en el mercado a través del tiempo. “La identidad de la marca es lo que en ella y en el producto hay de exclusivo e invariable. Estos elementos identatarios son invariables en el producto. Percibidos y experimentados por el público, son siempre materiales. Hay otros elementos identatarios, igualmente invariables, pero son de carácter simbólico, y no están en el producto, sino en la comunicación sobre el producto, la empresa, la marca” (Costa, 2004).

La medición del valor para los clientes

La medición del valor que los clientes dan a los productos o marcas de una empresa es una métrica de suma importancia para mejorar las relaciones con los clientes e incrementar su valor. Hay un enunciado muy conocido que dice que obtener un nuevo cliente es cinco veces más costoso que retener uno que actualmente lo es, y este es el principal objetivo de la medición del valor para el cliente.

A continuación se pueden observar dos pirámides, la primera es un organigrama tradicional que se basa en el pensamiento obsoleto que coloca en la parte superior a la alta dirección, y se va bajando de niveles hasta llegar a la base, en dónde se encuentran los clientes. Las empresas orientadas a los clientes dan vuelta esta pirámide poniendo a los clientes en el nivel superior, seguido por los que tienen contacto directo con ellos (Kotler & Keller, 2006).

Las dimensiones de las marcas

Este desarrollo de la parte simbólica de las marcas, tanto a través de las expresiones visuales como de las acciones publicitarias, genera una autonomía de la marca respecto del producto. Esto tiene como función principal  la diferenciación y el desarrollo de ventajas competitivas, y se logra considerando las interacciones de las diferentes dimensiones de las marcas:

  • POLO MATERIAL: De la realidad: Los productos, los objetos y la física de los servicios, asó como los lugares de su venta y prestación
  • POLO SIMBÓLICO: De los mensajes emitidos: Visuales, audiovisuales, masivos, selectivos
  • POLO COMUNICACIONAL: De las percepciones, reacciones, decisiones e interpretaciones que de A1 y A2 hacen los individuos
  • POLO EXPERIENCIAL: Del consumo, los productos, los lugares, los servicios y sus las personas; la percepcióm de la calidad y las emociones

Las marcas deben generar un sistema que envuelva a su público objetivo generando un entorno que contemple las particularidades de cada mundo. “Para los consumidores, la identidad de la marca es tangible e incluso es algo que se consume. La imagen propiamente dicha, es Producto de la identidad distintiva de la marca: una síntesis mental sustentada en valores. La imagen es lo que persiste en la memoria sintética del público, incita nuestras preferencias y estimula las decisiones de compra” (Costa, 2004).

El verbo “marcar”

“La marca empieza por el nombre: es signo verbal. Signo que designa: da nombre y señala a la vez. Sirve para nombrar, para referirse al producto a través de la marca. El nombre se transforma en signo visual, por medio del diseño, en logotipo (Logos = palabra o idea de base; Tipo = caracteres de la escritura gutembergiana). La función de los signos es significar, el logo significa un producto, una marca, una empresa” (Costa, 2004).

De la explicación anterior se desprende el siguiente esquema, dónde se puede observar cómo la marca de una empresa o un producto es el resultado de la  acción de “marcar”. Su sistema de significaciones implica las interacciones entre cuatro manifestaciones del signo marcario: lingüístico, escritural, icónico y cromático.

El mundo físico y psicológico de los productos

Cuando el individuo pasa de la dimensión física de la marca, a su dimensión psicológica de las percepciones y de las experiencias, entonces ésta se convierte en una imagen imaginaria, un referente pleno que se incorpora a la memoria personal e incide en las preferencias y las decisiones que tienen que ver con la marca (Costa, 2004).

El mundo físico se compone de los productos, logos y todo componente visual. “A partir de esta inclusión de los productos como la materia de la marca en el sistema de la misma, se abre toda una nueva perspectiva. Las percepciones dan paso a ese otro nivel mayor de conocimiento: las experiencias. Y éstas dan acceso a un plano psicológico más profundo e implicante: las emociones. Recordemos que las emociones no son del orden de la percepción, sino de la experiencia. Esta pérdida de peso de lo funcional genera un cambio de paradigma: Las emociones pertenecen al ámbito de la experiencia, no al de la percepción” (Costa, 2004).

Las marcas también deben cumplir con la función de unir al Producto físico con su imagen, y darle significado. Los puentes naturales son los indicadores tangibles y la marca. Los indicadores tangibles van del producto funcional o físico al imaginario, y la marca une el producto imaginario con el producto físico (Wilensky, 1997).

Todos los productos tienen una imagen de sí mismos que puede coincidir o no con el producto físico, y desde el punto de vista del Posicionamiento, el producto perfecto es el que hay una coincidencia entre ambos. Si no coinciden, es indispensable la construcción, mediante acciones de Marketing, de puentes simbólicos que unan esos dos aspectos.

Un producto sin imagen no es nada más que un producto, sin notoriedad ni significado. La decisión de compra se toma en función a variables directamente comparables con la competencia, tales como el producto y el precio. Esta situación evoluciona si el producto no es anónimo, si la marca “nos suena”, si la marca es reconocida, si la marca es apreciada o si ha existido una experiencia de compra previa (con el producto o la marca).

Generadores del auge de las marcas (Costa, Joan. “La imagen de marca”.)

  • Saturación de objetos y productos
  • Saturación de apelaciones e incitaciones publicitario-mediáticas
  • Hiperoferta agobiante
  • Presiones por promover la hipercompetitividad social
  • Fabricación artificial de necesidades
  • Tendencia a magnificar los objetos de intercambio económico

El mecanismo selectivo de la percepción

“La percepción es un factor psicológico, un proceso por el cual una persona interpreta y evalúa los estímulos captados por los sentidos para crear una imagen mental del mundo que le rodea. Así pues, un mismo objeto puede ser percibido de forma distinta por dos personas. Esto se debe, a que la percepción es una actividad selectiva, es decir, las personas se exponen a las fuentes de información con las que se sienten identificados, evitando aquello que les desagrada y convirtiendo los estímulos recibidos en algo que esté acorde con sus ideas. Por tanto, sólo se retienen aquellos estímulos que confirman sus ideas y creencias, olvidando con facilidad los que las contradicen. Este proceso de selección, organización e integración de los estímulos sensoriales consta de cuatro etapas (Dávila & Bassa, 1998)”. Este proceso es automático, pero es necesario comprenderlo para saber el impacto que tienen los elementos de las marcas en los compradores:

  1. La exposición a la información
  2. La atención prestada
  3. La comprensión o interpretación del mensaje
  4. La retención de la información en la memoria

La medición del valor de la marca

Para conocer cómo medir la marca se realizará un análisis de lo que engloba este concepto. La marca, tal como es utilizada en la actualidad, en sus orígenes funcionó como firma o sello de fabricante asociado a un producto, más que con una función de venta. Y esto se fue modificando a medida que se le fue dando Promoción a la misma, a través de carteles, avisos, folletos, publicidades, etc. Después vino la radio, el cine, la TV… y el marketing. Uno de los principales factores que generó esta necesidad de desarrollo de marca fueron los mercados que se fueron tornando cada vez más competitivos. Se exigía una presentación más contundente, mayor memoria en el público, impacto visual, emocional e incluso sentimental. La marca se transformó en un signo que diferencia a los productos de sus competidores, además de certificar su origen (Costa, 2004).

Estos conceptos de procedencia y diferenciación forman parte de las funciones principales de las marcas, la procedencia es necesaria no solo desde el punto de vista de la marca sino también por cuestiones legales. Respecto a la diferenciación, se debe tener en cuenta que la mente de las Personas crea realidades, “el Marketing no es una batalla de productos, es una batalla de percepciones” (Trout & Ries, “Las 22 leyes inmutables del marketing”, 1993). Como muchos de las productos se encuentran dentro del grupo de los productos no buscados, el mecanismo de percepción selectiva lleva a las personas a ver lo que se necesitan y desean. Por estos procesos neurológicos del cerebro solo se ve aquello que confirma las opiniones o lo que se desea ver. Por este motivo las publicidades son más efectivas en época de necesidad de compra.